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Se acabaron las buenas ideas

El equipo de José Antonio Griñán (Antonio Ávila, Carmen Martínez Aguayo y Manuel Recio, principalmente) sustituyó hace dos años a Manuel Chaves con un mensaje de cambio de directrices en torno a las empresas en crisis. Insistían en que la Junta no puede gastar su dinero en salvar empresas inviables y que ese dinero había que destinarlo a ayudar a pymes y autónomos con capacidad, a proyectos solventes y a apoyar a los emprendedores. Intentaban así acabar con una larga lista de empresas en coma que ha costado un dineral mantener vivas artificialmente. Cárnicas Molina, Dhul, Astilleros, Santana, Delphi, Franja Pirítica de Huelva… Precisamente, muchas de ellas han vuelto a la actualidad tras la declaración policial de un alto cargo de la Junta de que existía un «fondo de reptiles» para expedientes de regulación de empleo de hasta 650 millones de euros. Al margen de la veracidad de esa acusación (la Justicia lo determinará), lo cierto es que la «nueva» Administración regional de Griñán llegó con otra idea e intentaba distanciarse de esa política anterior. Pero, desgraciadamente, la realidad se impone, las encuestas a la baja también y la cercanía de las elecciones dictan su ley. Quizás por ello, la Junta en los últimos días ha vuelto a firmar una nueva «millonada» (y ya van más de 70) para formar —llámese seguir manteniendo— a los extrabajadores de Delphi; se ha comprometido a hacerse cargo de Astilleros si no encuentra socio en dos meses; ha prometido que aprobará en breve otro plan industrial para la agonizante Santana… ¿Quién dijo cambio?

Empresas globales andaluzas. Hace algo más de un año, el anterior consejero de Innovación, Martín Soler, estaba a punto de presentar con el presidente andaluz un ambicioso plan para convertir a 50 empresas andaluzas con gran proyección en multinacionales. Se trataba de apoyar a un buen número de compañías con claras posibilidades de éxito internacional para hacerlas «empresas globales con capacidad de generar riqueza local» y servir como empresas «tractoras» en distintos sectores. Pero tras una sorprendente crisis de gobierno, el político almeriense salió del Ejecutivo andaluz y hoy aquel proyecto sigue perdido en algún cajón porque el dinero previsto se dedica a otras prioridades más inmediatas y con más rendimiento político.

El campo, de fiesta «electoral». Una de las medidas que incluye el Acuerdo Social y Económico firmado esta semana en La Moncloa por José Luis Rodríguez Zapatero con los empresarios y sindicatos afectará especialmente a Andalucía. Se trata de la antigua reivindicación jornalera para que estos trabajadores del campo dejen de pertenecer al Régimen Especial Agrario y se integren en el Régimen General de la Seguridad Social. Se trata de una medida que afectará sólo en la región a más de medio millón de andaluces, que vivían una clara injusticia con respecto al resto de sectores en cuestiones como bajas, pensiones y otros derechos de los trabajadores. Es una buena noticia que debe ser completada con un desarrollo adecuado y con ayudas para que ese sobrecoste laboral no caiga de golpe sobre unos empresarios del campo que ya están al límite de sus posibilidades debido a los bajos precios y la crisis económica. La medida entrará en vigor poco antes de las próximas elecciones de mayo y el PSOE intentará hacer de la medida un reclamo electoral en el campo andaluz.

Un puerto ecológico. Medio Ambiente, el Puerto de Sevilla, el Consejo de Participación de Doñana y los científicos encargados del informe sobre el dragado del río Guadalquivir han acordado «presentar públicamente este estudio y ponerlo a disposición de la sociedad».En breve darán una rueda de prensa para acabar con el absurdo debate que quiere reducirlo a tener que decidir entre el Puerto y Doñana. Con las medidas adecuadas, tendrán mucho futuro el Puerto y Doñana. Felicidades.

El personaje: Enrique Doménech. El economista jefe de España y Europa de BBVA Research fue claro esta semana en Sevilla al afirmar que tras las «reformas urgentes» realizada quedan por afrontar las «reformas importantes», entre las que destaca la de la educación. A pesar de su enorme población, más de 8 millones de habitantes, y de su número de parados, uno de los principales problemas de Andalucía es su «capital humano», escasamente formado. En el estudio realizado por este banco junto a la UPO se advierte además que los jóvenes más formados se están llendo a otras regiones.

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