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Tres años después y uno antes

En Plaza Nueva. Por las esquinas del Ayuntamiento  se recuerda estos días el domingo del Rocío de hace tres años, día de las elecciones municipales del 27 de mayo de 2007, y día en el que Juan Ignacio Zoido se confirmó como alternativa de Gobierno al ganar en las urnas a Alfredo Sánchez Monteseirín por 4.200 votos, aunque el pacto del PSOE con IU permitió que la coalición socialista-comunista gobernara de nuevo la ciudad. Sin embargo, estos tres últimos años han sido seguramente los peores vividos en el Ayuntamiento sevillano desde la instauración de la Democracia. Las divisiones internas (que se han saldado con la salida de los “números 2″ de ambas formaciones, Emilio Carrillo y Jon Ander Sánchez); la improvisación en numerosos proyectos; los constantes desvíos presupuestarios; los escándalos públicos continuos; y, lo que es peor, los casos de corrupción (cuyo principal escaparate es Mercasevilla) han llevado a Sevilla a uno de los peores momentos políticos de su historia, a pesar del lógico avance que ha experimentado la ciudad en otros muchos aspectos.

En Rioja. Por las esquinas de la sede del PP han querido escenificar la pasada semana el pistoletazo de salida de la larga precampaña que va a realizar Juan Ignacio Zoido (ya lleva en esa dinámica tres años) cuando faltan doce meses exactos para las próximas elecciones de mayo de 2011. Las expectativas con las que parte el candidato popular son algo más que altas, de tal manera que no aspira sólo a ganar las elecciones sino a tener una mayoría absoluta que le permita gobernar por encima de la suma de votos de PSOE e IU. En la dirección del partido muchos consideran que no hará falta grandes esfuerzos ni fichajes estrellas en la lista de Zoido, ya que esta “marca” está muy consolidada, aunque quizás olviden que son esas personas que van en la lista las que serán los delegados del Gobierno municipal, por lo que poner un simple grupo de acompañamiento le llevará a caer en el error que tantas veces han criticado a Monteseirín: tener un equipo de gobierno débil y sin capacidad para gestionar una ciudad con un millón de habitantes y en crisis.

En Luis Montoto. Por las esquinas de la sede socialista no ganan para disgustos. Tras los dos meses de polémica que lleva Juan Espadas siendo usado como arma arrojadiza entre sus propios compañeros para ver cuándo le nombran candidato oficial a la Alcaldía, ahora se junta que la crisis le ha destrozado la campaña que tenía prevista. La intención de los socialistas era presentar a Espadas como un gran gestor así como un buen conseguidor de cosas para Sevilla. Eso requería presentar nuevas inversiones del Gobierno y la Junta y desbloquear algunos temas pendientes en la ciudad. Sin embargo, las tijeras de Rodríguez Zapatero van a traer como primera consecuencia que Espadas no sólo no pueda prometer nada nuevo sino que no va a poder ni cumplir los compromisos del PSOE ya existentes, porque se van a congelar proyectos tan importantes como el Metro, la SE-40, el Cercanías…

En el bar. Por las esquinas de la barra: “¿Te has enterado de lo de las tres pateras de hoy?” “No, ¿dónde han llegado?” “A las costas de Marruecos e iban llenas de funcionarios y pensionistas españoles buscando una vida mejor…”

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