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Guadalquivir, río de historias…

El Puerto de Sevilla sigue siendo el gran desconocido de la ciudad a pesar de ser uno de los principales focos de riqueza y empleo de la región. En su recinto trabajan diariamente 15.000 personas y mueve un volumen de negocio anual cercano a los 1.200 millones de euros. Por ello, el plan de Modernización y Mejora del Acceso Marítimo emprendido en los últimos años por la Autoridad Portuaria, que preside Manuel Fernández, ha supuesto un salto cualitativo en este recinto, especialmente gracias a la inversión de 163 millones en una nueva esclusa que permitirá la entrada de grandes barcos y multiplicar el movimiento de mercancias hasta los 12 millones de toneladas anuales. Por ello, es especialmente importante el debate que se está produciendo estos días en el Congreso de los Diputados sobre la nueva Ley de Puertos, en la que debe quedar recogida la singularidad de Sevilla, que es el único interior de España. El presidente de la Cámara de Comercio y Navegación, Francisco Herrero; el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín; y el diputado popular en el Congreso y vocal de la Comisión de Fomento, Ricardo Tarno, son algunos de los que están intentando estos días que la nueva Ley recoja la singularidad fluvial de Sevilla, como ya recoje la de los puertos insulares de Canarias, Baleares, y de Ceuta y Melilla. Este reconocimiento permitiría reducir las tasas a las empresas portuarias e incluso acceder a posteriores ayudas europeas para el mantenimiento de un cauce fluvial de 80 kilómetros que permite eliminar de la carretera 300 camiones por cada buque contenedor que llega al puerto y ahorrar 14 millones de litros de combustible al año, entre otras muchas ventajas. Esperemos que la reclamación sevillana llegue a buen puerto…

El Galeón Andalucía muestra el camino a seguir. Hace ya dos años que la Autoridad Portuaria invirtió 6 millones de euros en remodelar el Muelle de las Delicias para convertirlo en recinto turístico y, sin embargo, lo tiene desde entonces abandonado y sin actividad alguna, como comprueban todas las semanas los numerosos extranjeros que viajan en el barco de CroisiEurope. Esta semana, la presencia del Galeón Andalucía, que ha atraido en sólo una semana 30.000 visitas a pesar de la lluvia, ha demostrado que el Muelle de las Delicias debe tener actividades que la integren en la ciudad, sin esperar a que el fallido acuario se abra para hacer de ese punto un lugar de referencia turística de Sevilla.

Griñán, el autónomo. La Asociación de Trabajadores Autónomos de Andalúcía (ATA) ha celebrado esta semana en Sevilla su asamblea general para analizar la situación de uno de los colectivos más azotados y desamparados ante la crisis. Los responsables de ATA invitaron al presidente de la Junta de Andalucía a asistir y participar, pero José Antonio Griñán, demasiado preocupado con su congreso del PSOE-A como para atender a los autónomos, ni les respondió. Sin embargo, esta misma semana, cuando se enteró de que la asamblea la iba a inaugurar el coordinador regional de IU, Diego Valderas, y la iba a clausurar el presidente del PP-A, Javier Arenas, mandó inmediatamente al consejero de Empleo, Antonio Fernández, que tuvo que escuchar los reproches de ATA porque ni les ha consultado para la Ley de los Autónomos que prepara su Consejería.

El apellido, ¿lastre o ventaja? La Consejería de Innovación ha nombrado a Juan María González, sobrino del expresidente del Gobierno español, como nuevo consejero delegado de Invercaria, la sociedad de inversión y gestión de capital riesgo creada en 2005 y que hasta la fecha había presidido Tomás Pérez-Sauquillo. El joven dirigente, con un brillante expediente, fue fichado hace dos años en el Ayuntamiento de Sevilla como coordinador general de Lipasam, lo que fue criticado, no tanto por su valía para el cargo como por su nombramiento sin concurso público. Ahora en la Junta, Juan María González deberá demostrar que su capacidad de gestión pesa más que su apellido.

EL PERSONAJE:
Ángel Laborda
El director de Coyuntura de la prestigiosa Fundación de Cajas de Ahorros españolas (Funcas) ha aportado esta semana una buena dosis de realismo al debate nacional sobre la recuperación económica, al presentar las previsiones para 2010 y 2011 y reconocer que han vuelto a empeorar las expectativas. Frente al discurso oficial de que hemos tocado fondo y de que este mismo año empezaremos a crecer, Funcas ha señalado, por ejemplo, que la economía andaluza, seguirá cayendo (aunque sólo un 0,7% frente al 3,7% de 2009) y ha advertido que seguiremos lejos de un crecimiento que permita crear empleo. La institución recuerda que, al margen de la crisis internacional, España cuenta con problemas propios que le van a obligar a pasar una «travesía del desierto» que le impedirá crece más allá de un 2% en los próximos tres o cuatro años. La pregunta de los analistas es ¿cuánto tiempo podrá aguantar Andalucía por el fondo?

EL DATO:
410.239 personas
Es el número de andaluces que se encuentran apuntados a las listas del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) con pocas o muy pocas posibilidades de encontrar un trabajo, según un estudio de ocupabilidad del INEM. De los 882.867 parados andaluces inscritos, el 46,47% «lo tiene crudo» por su falta de formación y por restingir la búsqueda de empleo a su ciudad. Así nos va.

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