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España secuestrada

senado

El pasado verano de 2008 la crisis se mostraba en toda su crudeza y temblaban los cimientos del desarrollo económico y social de medio mundo. La gravedad de la situación motivó que países tan distintos y distantes como EE.UU. o China, entre otros muchos, fueran conscientes de la necesidad de actuar conjuntamente ante este fenómeno global. La primera gran respuesta ese mismo otoño fue una cumbre del G-20 (reunión de las principales potencias con los países emergentes) celebrada el 15 de noviembre en Washington. Allí, los líderes mundiales tomaron algunas decisiones de emergencia y se emplazaron a repetir encuentro varios meses después. El 2 de abril de este mismo año volvieron a reunirse en Londres y volvieron a ceder en parte de sus habituales tesis para consensuar algunas medidas comunes. Gracias a esas decisiones (especialmentes las encaminadas a salvar del colapso el sistema financiero internacional para evitar otro crack del 29) y gracias al mensaje de confianza que ofrecían líderes muy distintos trabajando juntos ante un problema común, algunos de esos países consiguieron frenar la caída e incluso varios han empezado a crecer ya de nuevo.

En España, por contra, los empresarios y los sindicatos han sido incapaces de ponerse de acuerdo tras más de un año en caída libre y con 4 millones de parados. Y por si fuera poco, el PSOE y el PP son incapaces de ponerse de acuerdo para salvar a España de la peor crisis económica que ha padecido en décadas. Parece obvio que el Gobierno de Zapatero no está a la altura de las circunstacias y no sabe cómo sacarnos de esta situación. Pero no es menos cierto que la falta de visión de Estado del PP le ha llevado a pensar que cuanto peor le vaya a ZP mejor le irá a ellos, sin darse cuenta de que dentro de dos años, cuando Rajoy sea presidente (como dicen hoy las encuestas), será él quien herede esa situación y sólo podrá gestionar la miseria del país. El lunes se reunieron los presidentes de las comunidades autónomas españolas y también fueron incapaces de poner sobre la mesa medidas comunes y dar la imagen que todos los españoles estamos esperando.

Hace unos meses, el Premio Nobel de Economía Paul Krugman mostraba en Sevilla su desconfianza sobre la altura de nuestros dirigentes. A su juicio, para llegar a esos acuerdos “hace falta más temor de Dios”. Es decir, que estemos lo suficientemente mal como para sentir la necesidad de pactar. El problema es que a lo mejor entonces es demasiado tarde…

One Comment

  1. Votante
    Jueves 17, 2009

    Pues si ZP no sabe qué hacer que dimita y deje a otros. El PP no es el que está gobernando y no se le puede acusar de lo que ocurre.

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